El traslado que quiere hacer el Gobierno de Pedro Sánchez de los restos mortales de Francisco Franco, ha devuelto de forma mediática al Franquismo a la actualidad.
La obsesión de algunos por desenterrar la historia -han pasado ya más de 40 años de su muerte y más de 80 desde la ultima de las guerras civiles que haemos sufrido los españoles-, con el único fin de la venganza, con el único fin de reabrir viejas heridas como tirón electoral, ante la falta de una correcta acción de gobierno, provoca estos actos.
La historia, historia es y ahí está, no tiene vuelta de hoja.
Seguramente, hubiera que preocuparse más de dictadores de medio pelo que hoy salpican la geografía de este país, desde Cataluña a Navarra, pasando por la Comunidad Autónoma Vasca y terminando en Andalucia añorando comunismos fracasados. Dichas dictaduras pretenden manipular, mediatizar y someter a aquellos que no comulgan con lo establecido.
Mientras tanto, eso si, hay que desenterrar el pasado para esconder el presente.

