
La madre ha acatado la orden del juez y ha dejado a sus hijos en manos de las autoridades para que sean puestos en manos de su padre, condenado en 2009 por maltrato.
Juana Rivas ha entregado a sus dos hijos a la Guardia Civil, tal y como había dictado el juez. Pese a que el magistrado daba de plazo hasta las 17.00 horas, la madre de Maracena (Granada) ha puesto a sus hijos, de tres y 11 años, bajo custodia de las autoridades para que sean entregados a su padre, Francesco Arcuri, condenado en 2009 por maltrato.
Rivas, que fue detenida el pasado martes y puesta en libertad provisional, ha llevado a sus dos hijos a la Guardia Civil, horas antes del momento fijado esta tarde en el Punto de Encuentro Familiar de la Junta por el Juzgado de Instrucción 2 de Granada.
La juez encargada de la vía penal destacó en su resolución que esta vecina de Maracena no dijo en ningún momento «dónde tiene escondidos a los menores». Apuntó además su «falta de colaboración total y absoluta» en cuanto a su obligación de cumplir las resoluciones judiciales firmes, y recalcó que «el fin primordial e inmediato, es proceder a la localización de los menores», de los que dijo solo se sabe la que «de forma interesada» ha vertido la investigada a los medios.
El padre ha asegurado que se irá con los niños al municipio de Carloforte, en Cerdeña. Allí, otra magistrada ha decretado que sean vigilados por los servicios sociales. La jueza de la primera sección civil de Cagliari, Grazia Maria Bagelli, ha tenido en cuenta la condena a Arcuri por violencia de género en 2009 cuando vivía con Rivas en Granada. También ha considerado la denuncia de la madre granadina interpuesta por los malos tratos recibidos durante los tres años de convivencia de la pareja en la localidad de Cerdeña, cuyos episodios de violencia deberán ser investigados en el juzgado italiano.
Este lunes comienza además una semana con otras dos fechas judiciales destacables, ya que el Juzgado encargado de la vía penal ha citado a declarar como investigadas a la asesora jurídica del Centro Municipal de la Mujer de Maracena, Francisca Granados, y a la psicóloga de este mismo centro, Teresa Sanz.
Las dos deberán comparecer el próximo miércoles 30 de agosto por su presunta intervención como «inductoras o partícipes necesarios» en la presunta sustracción de los dos menores. Un día después tendrán que declarar los familiares de Juana Rivas, hasta segundo grado de consanguinidad, también en calidad de investigados y por su presunta intervención en el mismo supuesto delito. NAVARRA INFORMACIÓN/EFE
