
La sentencia por la que, por primera vez, varios directivos de una entidad bancaria, van a tener que ingresar en prisión por su mala gestión, supone “un chorro de aire fresco” para la justicia de este país.
La creencia de que los poderosos se libran de la cárcel por su poderío económico y que sólo los “pobres” lo hacen, sufre un duro golpe con esta sentencia. Más de uno, que se creía por encima del “bien y del mal”, empezará a temer por su integridad. Pese a que sólo se les condena a cumplir la mínima pena, dos años, el hecho de hacerla efectiva es un gran logro.
Y es que la sentencia no daba lugar a la duda. Se les condena por haberse demostrado fehacientemente que cobraron indemnizaciones millonarias cuando ya su entidad bancaria estaba en crisis e iba a ser “intervenida” por el Estado. Sin ningún tipo de pudor, se aprobaron dichas indemnizaciones, como quien “no quería la cosa”.
Apropiarse de “dietas millonarias” aquí en Navarra, es algo que sus ciudadanos ya conocen. El caso CAN, por el que se cobraron dietas de asistencia, hasta tres veces en un mismo día, por asistir a reuniones de media hora y en las que no se aprobaba nada, es conocido en esta tierra. Pese a que la legalidad parece que se cumplió, moralmente, todo el mundo está de acuerdo que no fue así. Estas personas, “cobraban” a sabiendas de que lo estaban haciendo mal.
La sentencia producida, es de esperar, que sea la primera de este tipo, y que todas las que en estos momentos, se estén generando, caso por ejemplo, de la Gürtel, Púnica, EREs o Pujol, acabe con más gente en la cárcel. Todo sea para que no siga existiendo la sensación de impunidad que se cree que tienen los poderosos.
La máxima debería ser: Todos iguales ante la ley.
