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EDITORIAL: Anuncio educativo en falso

Que el nivel de la enseñanza que se imparte en España, es uno de los más bajos de los países industrializados y, sobre todo, europeos, nos lo dicen todos los días los indicadores que miden la excelencia educativa. 

En la sesión de investidura para Presidente del gobierno celebrada ayer, el candidato del PP y Presidente en funciones, señor Rajoy, afirmaba que iba a paralizar la aplicación de las reválidas en educación hasta que se consiguiese un gran acuerdo, un gran pacto para la educación. Las reválidas es el nombre que reciben las pruebas que todo alumno debe pasar para conseguir los diferentes niveles educativos españoles, Primaria, ESO y Bachiller. 

Con ello, lanzaba un”guiño” al PSOE, partido muy crítico con la LOMCE, la actual ley que regula la educación en este país, de cara a mantener su abstención en la sesión del próximo sábado, en la que será investido Presidente del Gobierno. El titular tan grandilocuente, venía también a acallar las fuertes críticas habidas este pasado miércoles en la huelga de estudiantes, padres y profesores contra la LOMCE. 

Lo que quizás, no todo el mundo se haya dado cuenta es que este hecho, la no aplicación de las reválidas, para este curso académico, ya iba a ser así, al ser considerado un curso de transición y de adaptación a la LOMCE, por lo que la tan alabada medida ya iba a ser aplicada. 

Ante tal anuncio en falso, sólo queda tomar las siguientes reflexiones: 

Que dicha medida ya había sido consensuada con los partidos afines a la investidura positiva del señor Rajoy, caso de Ciudadanos -acuerdo de marzo de este año, pero mantenido en secreto-.

Que el PSOE necesitaba de un aliciente para justificar su abstención, y qué mejor que un cambio en la, tan criticada por este partido, ley educativa (LOMCE).

Que Rajoy tenía que contentar a los ciudadanos, ante su aparente apatía de anteriores tiempos, para dar un plus de legitimidad a su investidura. 

Cabe, por tanto, preguntarse ¿Para este viaje, tantas alforjas? 

Los ciudadanos asisten incrédulos a este teatro de lo absurdo que protagoniza su clase política: lo que parece una realidad, resulta ser otra, el caso es mantenerse en el poder, cueste lo que cueste y caiga quien caiga.

 

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