Varios expertos en opinión pública han debatido en el marco del XII Congreso Español de Sociología sobre el nuevo escenario político, con una conclusión principal, pese a la recuperación del PP y la resistencia del PSOE el 26J, el «colapso» del bipartidismo no es coyuntural ni pasajero.
En sus intervenciones en las sesiones del congreso celebrado en Gijón y en varias conversaciones con Efe a lo largo de estos días, diversos sociólogos han ido desgranando las razones que justifican su convencimiento de que la nueva estructura política no es fruto de un «calentón electoral».
La crisis económica, detrás de la que todos coinciden en ver unos cambios tecnológicos muy profundos y que se han producido más rápido que nunca en la historia; las nuevas formas de comunicación; la propia estructura de los viejos partidos y, por encima de todo, una brecha generacional cada vez más evidente en muchos países, son factores que explican que difícilmente las cosas vayan a volver a ser como antes, al menos a corto plazo.
El presidente de GAD3, Narciso Michavila, enmarca este proceso en todo lo que está ocurriendo en los países occidentales y explica que deberemos acostumbrarnos a ciclos electorales más cortos, a grandes variaciones en un corto espacio de tiempo, a que lo que ocurre en países de nuestro entorno tenga más influencia que la experiencia de 30 años de voto en España; en definitiva a un mundo cada vez más pequeño.
En medio de ese mundo cambiante resulta difícil imaginar que el binomio PP-PSOE pudiera salir indemne, máxime cuando se trata de partidos que responden a los intereses de un determinado segmento de la población, frontalmente contrapuestos a los de otros. EFE



Las elecciones del 26-J han demostrado que el bipartidismo es un muerto que goza de buena salud