La comunidad católica china se une en oración por el Papa Francisco: rosarios y misas en sufragio del Pontífice
La noticia del fallecimiento del Papa Francisco ha llegado a China cuando ya eran las últimas horas de la tarde. Los medios de comunicación locales han concedido amplia cobertura al acontecimiento, destacando las palabras del Pontífice sobre su amor por China y por la comunidad católica china.
De inmediato, el pequeño rebaño de católicos chinos se ha detenido en oración por el alma del Obispo de Roma. Los fieles se han congregado espontáneamente en las iglesias para rezar, muchos de ellos con el Santo Rosario, por su querido Papa. Las redes sociales se han llenado de mensajes de condolencia por parte de sacerdotes y obispos.
“Un gran pastor, ¡ha dejado el mundo después de bendecirlo ayer!”, escribe un sacerdote refiriéndose a la bendición pascual Urbi et Orbi impartida el día anterior. “Un buen pastor. Ha elegido irse después de Pascua, permitiéndonos celebrar la Resurrección”, expresa otro sacerdote chino.
La parroquia de Nantang ya ha anunciado la celebración de misas en sufragio del Obispo de Roma para el día de mañana.
Tierra Santa.- El padre Faltas recuerda al Papa Francisco
Estábamos en Emaús en el momento en que el Papa Francisco nos ha dejado. Recordábamos la presencia viva del Resucitado mientras el Santo Padre se unía a Él. La noticia de su muerte nos ha sorprendido y dejado atónitos, después de días de esperanza al volver a verlo entre la gente, con su habitual disponibilidad para acoger una mano, ofrecer una sonrisa benévola y una mirada afectuosa.
El Santo Padre ha marcado el camino de la esperanza en la paz: lo ha trazado con signos, gestos y llamamientos sencillos, concretos, directos. Ha recorrido ese camino con la humanidad, como Jesús compartió el camino con los discípulos de Emaús, tranquilizándolos con su presencia. ¿Seremos capaces de volver a empezar y continuar por ese sendero? Su fuerza al exigir valor y dignidad para la vida humana ha fortalecido las conciencias más tímidas; su mansedumbre ha dado seguridad y apoyo a la exigencia de verdad y justicia.
Al dejar esta vida terrenal, el Papa Francisco deja un mundo todavía envuelto en violencia y sufrimiento. Los niños que mueren con la complicidad de la indiferencia mundial, los pequeños que intentan salvarse de las llamas de tiendas precarias -único refugio que se les ha concedido- son la imagen del fracaso de la política y de la diplomacia, a las que el Santo Padre ha dirigido tantos llamamientos.
Hasta su último aliento, el Papa Francisco ha tenido pensamientos y preocupaciones por Tierra Santa y por las guerras en el mundo; hasta el final, ha pedido el cese del fuego. Siempre ha denunciado con valentía a quienes construyen y comercian con instrumentos de muerte, a quienes se benefician del conflicto, a quienes permiten que la guerra continúe con su inhumana tarea de conquistar territorios y destruir vidas, y a quienes no asumen su responsabilidad por la paz.
El Santo Padre nos deja una gran responsabilidad y un gran don: el coraje del amor. Señor, ¿a quién iremos? ¡Sólo Tú tienes palabras de vida eterna! Padre Ibrahim Faltas Vicario de la Custodia de Tierra Santa



