Pamplona bulle de repugnancia, de asco, de enfado por la rastrera maniobra del PSN (antes Partido Socialista de Navarra, hoy más bien Partido Sinvergüenza ni Nada) de entregar, contra lo que dijeran en la campaña electoral de las municipales, contra lo que afirmara la ahora flamante ministra, la alcaldía de Pamplona a Asirón, a Bildu, a los filoetarras que aún se niegan a condenar el asesinato de cuarenta y dos personas en nuestra tierra.
De cabreo, sí; de arcadas, de grima. No de sorpresa, porque todos sabíamos que no regalarían el municipio de Pamplona a los ahijados de Otegui en tanto no tuviera Chivite su apoyo para ser presidenta de Navarra, en tanto no tuviera el felón Sánchez su apoyo para seguir volando en Falcon. Los resultados de las elecciones municipales del 23 de mayo no permitían hacerse mayores ilusiones. En Navarra, en España, si el centro derecha no saca de las urnas mayorías absolutas, el falso progresismo hace mangas y capirotes para apañar poder.
Y a lo mejor conviene recordar, por eso, que en marzo de 2022 el rottwailer de Alberto Nuñez Feijoo, Miguel Tellado, ya avanzaba en sus conversaciones con UPN para reeditar el pacto de Navarra Suma que no, que el PP pretendía presentarse con sus propias siglas acá y acullá.
Lo que había sido un pacto ejemplar, que quiso incluso trasplantarse a Cataluña y otras Comunidades, la unidad de los constitucionalistas desde el PP hasta Ciudadanos y partidos regionalistas, se lo cargaba el Partido Popular nada más llegar Alberto Nuñez Feijóo a la responsabilidad de presidente de la cosa.
¿Y vienes hoy, Alberto, a hacerte la foto de la frustración, del enfado, del mohín de desagrado a la Plaza del Ayuntamiento de Pamplona, por el indecente “cambio de opinión” (digo yo que lo llamarán así, los fuleros) de Pedro Sánchez y el servilismo genuflexo de Nipper Chivite ante la voz de su amo?
Llegas tarde, Alberto. Llegáis tarde, otra vez, como siempre, los que deberíais ser el faro de los constitucionalistas en España. Por los complejos, por el qué dirán, por cogeros la política, los principios, la defensa de España (ya no te digo la de Navarra) con papel de fumar.
Los pamploneses tenemos muy claro que los traidores, los indecentes, la escoria, está en el Partido Socialista de Navarra, desde la indigna presidente Chivite, hasta Pedro Sánchez, pasando por el mamporrero Celdrán. Pero recordamos, constatamos y acusamos que no estuvisteis, ninguno (a lo mejor tampoco UPN) a la altura y que, de esos polvos mal echados, vienen estos lodos. Toma nota, si quieres que algún día te llamemos presidente.
Antonio Imízcoz, periodista


