La constante y creciente llegada de MENAS (inmigrantes menores no acompañados) a la Comunidad Foral de Navarra y, al igual que está ocurriendo en otras regiones de este país, está suponiendo la utilización, cada vez mayor, de unos recursos que deberían destinarse a, por ejemplo, las personas mayores, en el caso de los servicios sociales, o a combatir la delincuencia en el caso de la policía de esta comunidad, la foral.
El motín de los MENAS en el centro navarro de Gazólaz, con 8 detenidos con antecedentes conflictivos, es el último de los episodios de esta creciente tensión. Por una mala aplicación del principio de la solidaridad, se acoge a un número de personas excesivo, que sobrepasa la capacidad de acogida existente. Conflictos con los ‘menas’ en Navarra de los que ya alertó el Sindicato Unificado de Policía y pidió medidas institucionales
Ellos mismos, los MENAS, no son capaces (¿Alguien lo sería?) de soportar el hacinamiento y estar encerrados. Las costumbres, además, no son las suyas.
Una regulación mayor de la política de inmigración en esta región, al igual que en otras regiones de España, supondría la acogida de aquellos a los que realmente puede atenderse.
Todo lo demás, será políticamente correcto, pero ineficaz y creador de problemas. Punto.

