El inicio de las fiestas de la localidad navarra de Tafalla ha vuelto a mostrar cuál va a ser la tónica del nuevo Gobierno navarro
Un gobierno que va a tener que tragar lo intolerable para seguir en el poder. Y es que en la fachada de la Casa Consistorial tafallesa se han exhibido la «ikurriña», bandera, no solo ilegal, sino que no representa a Navarra, la republicana, cuando España es una Monarquía parlamentaria y una pancarta alusiva a los presos de ETA.
Y allí estaba la presidenta del Gobierno navarro, María Chivite, sin despeinarse y ¿aguantando?. Eso si gritos contra partidos constitucionalistas, como UPN y ella ¿aguantando?. Quién la ha visto y quién la ve, hace escasos meses en la oposición a los nacionalistas y hoy gobernando con ellos.
Lo que tenía que ser un inicio de fiestas de apoyo a los afectados por las inundaciones, por ejemplo, «los de siempre» como así se llama en esta tierra a los «abertzales», a los de Bildu y compañía, lo han adaptado a sus intereses contando, además, con la presencia institucional. Una presencia, por otra parte, más que cuestionada en las formas, manera y ambición políticas por llegar al poder.
El mundo al revés y soportándolo. ¿Hasta cuándo?


