La nueva estructura de organización del principal partido de la oposición, el PP, parece alejar los fantasmas de un pasado nefasto para este partido, la época del ínclito Mariano Rajoy.
Un presidente del partido y presidente del Gobierno que tuvo la oportunidad de haber cerrado la etapa de Zapatero, de la que hoy seguimos sufriendo sus consecuencias, y que, sin embargo, dio un paso hacia adelante y continuó con una hoja de ruta consistente en dar más poder al nacionalismo y blanquear todo lo relacionado con el terrorismo etarra.
Porque con Rajoy hubo ya homenajes a terroristas, con Rajoy se liberó al etarra Bolinaga y con Rajoy no se ilegalizó a Bildu y se le permitió presentarse a las elecciones, consiguiendo con ello su presencia en las instituciones.
Gracias a ello, hoy Bildu se abstiene a favor de Sánchez y, gracias a eso, Bildu va a seguir gobernando Navarra, eso si, ahora dando ordenes a un socialismo que quién le ha visto y quién le ve, de ser enemigo del terrorismo a anhelar su amistad.
Un partido popular que debe recuperar su esencia y olvidarse que todo vale, vale todo para mantenerse en el poder. Mientras ello no suceda, este país continuará con su espiral de fracaso.

