Un estudio realizado por el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés) y publicado en la revista de divulgación Nature ha revelado que el cerebro humano utiliza las experiencias previas para adaptarse a situaciones de incertidumbre.
Los científicos han defendido durante décadas que el cerebro no reproduce exactamente lo que los ojos ven o lo que los oídos escuchan, si no que en ese proceso de pensamiento existe una gran cantidad de ruido, es decir, fluctuaciones de actividad eléctrica que surgen de la ambigüedad y la incertidumbre de ciertas situaciones.
Esta incertidumbre también sale a la luz en las interacciones sociales con otras personas cuando, por ejemplo, se trata de interpretar las emociones de la gente.
Este nuevo estudio entiende que, ante esa imprecisión, el cerebro confía en experiencias del pasado para tratar de sobreponerse a la dificultad de lo desconocido.
“Si intentas hacer algo que requiera de un gran esfuerzo mental y que además cree incertidumbre y variabilidad, confías en tus creencias previas y te diriges hacia lo que sabes hacer bien, para poder compensar esa aleatoriedad”, explicó Mehrdad Jazayeri, autor del informe y miembro del Departamento de Investigación Cerebral del MIT. EFE


