La saga de películas holliwoodienses de “Atrápalo como puedas” mostraban, a través de una serie de “gags” humorísticos, diferentes episodios de la pasada Guerra Fría sucedida el siglo pasado. En ellos, se veía en tono de humor las relaciones entre los presidentes de EEUU y los jerarcas soviéticos.
La verdad, contemplar ayer al todopoderoso Donald Trúmp y al líder norcoreano, de nombre impronunciable, darse la mano delante de una gran profusión de banderas americanas y norcoreanas, recordaba ese espíritu de las películas aludidas, llenas de humor y esperpento.
Pero una cosa esta clara, han tenido que pasar décadas y la llegada al poder de Trump para que esa guerra velada entre EEUU y Corea del Norte haya pasado a otro estadio, que bien pudiera ser el de la normalización diplomática. Si Trump consigue eliminar un “punto caliente“ de peligro nuclear, el humor y el esperpento habrán merecido la pena.
La línea recta, muchas veces, no lleva a un destino de forma más rápida que una línea curva. Lo que Obama no pudo, o no quiso conseguir, un “rara avis” como Trump, parece evidente que lo ha conseguido. Reflexión.


