
La concentración de ayer por la tarde celebrada en Pamplona en apoyo a los guardias civiles apaleados en Alsasua concitó a bastantes menos personas que la acontecida, días antes, en apoyo a los que, precisamente, les habían apaleado.
El mundo al revés. Los verdugos concitan más apoyos que las víctimas, incluidos los institucionales navarros.
La sociedad en general vive hoy momentos donde el bien y el mal se confunden. Una víctima, por propia ley natural, debería atraer a más personas que su verdugo.
La concentración de ayer debería haber sido la primera de todas. Las víctimas tienen que llevar la iniciativa en estos casos. No se puede ir un paso por detrás de los violentos.
Resulta estremecedor comprobar cómo la sociedad camina al son de quienes pretender justificar actos como los de Alsasua, este último y otros mucho que han antecedido y anteceden hoy en la convivencia. Los atacantes de los guardia civiles no son presuntos culpables, como así los tratan los medios de comunicación, sino simplemente culpables. Todos lo saben, hasta ellos mismos.
