
Sinceramente si a las dos líderes independentistas catalanas que ayer declaraban en la judicatura, no se les ha metido en la cárcel, poco miedo debe de tener el resto.
El Gobierno suaviza, poco a poco, el nudo hacia el independentismo. Pudiera ser un intento de socavar de una vez por todas al candidato todavía Puigdemont con la intención clara de llegar a la situación de que se convoque un nuevo pleno parlamentario en Cataluña y se elija a otra persona y haya gobierno de una vez por todas.
Resulta, no obstante, para los investigados fácil. Parece que, con declarar su rechazo a la declaración de independencia y aceptación de las reglas del juego, todo solucionado. Meses atrás la “chulería” con la que estas personas se enfrentaban al Estado, rayaba el esperpento y, sin embargo, ahí están, libres.
Este próximo miércoles tocaría declarar a Ana Gabriel de la CUP. No se sabe que pinta en Suiza si es posible que se pueda librar de la cárcel. ¿Hay algún pacto secreto entre el gobierno y el independentismo catalán que termine con todo el mundo fuera de la cárcel?

