- Por José V. Ciordia, historiador
Tal día como hoy, un 30 de diciembre del año 2004, se aprobaba en el parlamento vasco el llamado Plan Ibarreche o nuevo estatuto para Euskadi. Plan que sería rechazado el 3 de febrero del año siguiente en el Congreso de los Diputados.
El Plan proponía que el pueblo vasco tenía entidad propia y que tenía derecho a decidir su futuro mediante el derecho a la autodeterminación. Que este derecho se hacía extensivo no sólo a los ciudadanos de Euskadi, sino también a los de Navarra y País Vasco Francés.
Además, la propuesta planteaba un poder judicial autónomo, una representación internacional propia, la ciudadanía vasca para todos los habitantes de la comunidad autónoma; selecciones deportivas diferentes a las españolas y competencias de gobierno exclusivas.
El Plan Ibarretxe salió adelante en el Parlamento Vasco el 30 de diciembre de 2004 contra todo pronóstico, gracias a los votos de Batasuna, en aquel momento bajo las siglas de Sozialista Abertzaleak, que había anunciado antes su abstención.
La reforma estatutaria necesitaba mayoría absoluta -38 votos- y obtuvo 39, gracias a los tres parlamentarios batasunos Arnaldo Otegi, Joseba Permach y Jon Salaberria y a los del PNV, EA y EB. Otegi advirtió al lehendakari que sus apoyos eran para defender «la autodeterminación, Euskal Herria y la consulta popular».
El Gobierno central advirtió de que el plan sería rechazado en el Parlamento nacional y el presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, y el líder del PP, Mariano Rajoy, acordaron una postura común.
Paso por las Cortes
El 1 de febrero de 2005, el Congreso de los Diputados rechazó de forma aplastante tomar en consideración la propuesta de reforma del Estatuto de Gernika. Votaron en contra PSOE, PP, CC, IU y Chunta Aragonesista (313 votos) y a favor PNV, CiU, ERC, BNG, EA y NB (29), mientras que hubo dos abstenciones de IC-V.
El elegido por el Parlamento Vasco para defender la propuesta ante las Cortes no fue otro que el propio lehendakari, Juan José Ibarretxe. Ante la contundente derrota, Ibarretxe aseguró que iba a seguir adelante con su proyecto y que el camino emprendido «no tiene vuelta atrás y terminará en un momento determinado con una consulta democrática a la sociedad vasca».
Zapatero le espetó desde la tribuna que la relación entre España y Euskadi «la decidirán todos los vascos, no la mitad, y todos los españoles», a la vez que abogó por un proyecto para el País Vasco en el que «quepan todos». Por su parte, Rajoy rechazó el plan por «ilegal» y garantizó que el PP «nunca traicionará la memoria de las víctimas de ETA».


