El año pasado los ayuntamientos navarros que incumplieron la normativa legal existente con respecto a los símbolos privativos de Navarra, tuvieron que abonar cantidades que rondaban los 4000 euros en concepto de sanción.
El Ayuntamiento de Estella así tuvo que hacerlo. Este año vuelve a las andadas. Se ha vuelto a colocar la “ikurriña”, esta vez con mástil en el balcón de la Casa Consistorial y además, por si no fuera poco, ha aparecido la ‘ikurriña’ en una de las ventanas de la fachada municipal junto con una pancarta de apoyo a los presos de Alsasua que en su día atacaron a dos guardias civiles y sus acompañantes en un bar de esta localidad.
Por lo visto, las sanciones económicas no son argumento suficiente para quien incumple sin descaso las normas. La reforma judicial debería incrementar el castigo a los infractores. Inhabilitaciones, incluso penas de cárcel para el infractor.
Incumplir la ley y en este caso “faltar al respeto” a miles y miles de navarros que desean que su bandera, la navarra, ondee en las instituciones, no puede salir “gratis”. El pago de multas, recuérdese, sale de los impuestos que pagan todos los ciudadanos, no sólo de unos pocos, por lo que cada vez que se condena a un Ayuntamiento a pagar una multa, este cuando la abona, lo hace con el dinero de todos.
Y con el dinero de todos, no se juega.

