A pesar de que el presidente Rajoy sigue echando balones fuera e ignorando la corrupción de su partido, si hay una cosa meridianamente clara a la luz de todas las investigaciones que se están llevando a cabo, es que su partido, el PP, no actuó de buenas maneras a la hora de cumplir la ley de financiación de los partidos políticos.
Sonroja pensar el engaño sufrido por el votante y afiliado de este partido. Un engaño de proporciones estratósfericas que sumen a la vergüenza a más de uno.
El PP se ha hinchado la boca de titularse el perseguidor de la corrupción, teniéndola dentro y sin posibilidad de remisión, porque cada día alguno más del PP es investigado (imputado).
Y ya no solo por su presunta financiación ilegal, sino por las «mordidas» de sus miembros, por los cohechos y prevaricaciones. En suma, un conjunto de despropósitos que le invalidan para ejercer una labor de gobierno difícilmente creadora de confianza en el ciudadano.
