
Las reuniones que se celebran entre distintas administraciones, muchas veces suelen servir para dirimir diferencias y para consensuar una única manera de actuar. Es de imaginar que la reunión entre las administraciones vasca y navarra celebrada ayer, haya servido para consensuar posturas y tomar las decisiones más acertadas, en este caso para decidir y ya va siendo hora la instalación de una red de alta velocidad y altas prestaciones ferroviarias en Navarra y la Comunidad Autónoma Vasca.
El gobierno navarro de la señora Barcos lleva contemporizando con el Tren de Alta Velocidad desde que accedió al poder. Por todos es conocida la animadversión que el nacionalismo vasco tiene hacia la construcción de grandes infraestructuras en Navarra. Desde la autovía del Leizaran, pasando por el Pantano de itoiz y autovía del Camino, hasta el Canal de Navarra y, ahora el TAV, que se ha intentado evitar su construcción. No parece que se quiera el desarrollo para esta tierra.
Cuanto mayor sea el desarrollo, parece ser, mayor será la resistencia de la sociedad a los cambios “contra natura”, y eso el nacionalismo lo sabe muy bien.
Navarra, una de las regiones consideradas más desarrolladas de Europa, no debe perder las oportunidades que se le brindan. Quienes la gobiernan, no deberían perder un minuto en gastar su tiempo en polémicas absurdas . El bien común de las personas que forman parte de una sociedad, debería ser la máxima prioridad de cualquier político que se precie.
Intentar entorpecer infraestructuras de gran importancia como las arriba descritas, solo puede entenderse como una de las actitudes que tanto se empeña en aplicar el nacionalismo, cual es, limitar el desarrollo, con la vana creencia de que con ello se está mas cerca de conseguir el objetivo más preciado, cual es, la desaparición de Navarra como entidad singular y diferenciada.

