Los presupuestos generales para este año 2017, parece que tienen una oportunidad, tras el gesto del Partido Nacionalista Vasco. Dicho partido no ha presentado enmienda a la totalidad a dichos presupuestos, por lo que parece que estaría en disposición de entrar en una negociación, basada en enmiendas a presentar en el Congreso de los Diputados y que recogerían sus principales aspiraciones, que no parece que vayan a ser otras que, una mayor financiación para su comunidad autónoma y un mayor traspaso competencial.
No obstante, y dadas experiencias pasadas, el apoyo del Partido Nacionalista Vasco, suele ir acompañado de otras prerrogativas menos edificantes que, es de imaginar, también se estarán negociando en estos momentos. Dichas prerrogativas, seguramente tendrán que ver con el acercamiento de los presos etarras a las cárceles del País Vasco o, quien sabe, incluso si Navarra estará puesta encima de la mesa.
La participación de Mariano Rajoy en la negociación con el PNV, parece que está siendo intensa. Más de un escollo ha sido salvado “in extremis”, se comenta en los “mentideros de la Corte”, por el presidente del Gobierno para conseguir el gesto del nacionalismo vasco.
Sin embargo, hubiera que recordar que hay una serie de “líneas rojas” que la negociación no debería traspasar. A veces, el conseguir lo que se necesita no conlleva decir que sí a todo lo que se te propone. Esto, el señor Rajoy y su gobierno, lo saben.
Los ciudadanos, una vez más asisten, cual “convidados de piedra” a estas negociaciones. No parece que importe su opinión, salvo, eso sí, cuando haya que volver a votar. Mientras tanto, “a esperar toca”.

