
El PP, desde que Pedro Sánchez anunciaba su disposición a presentarse a las primarias de su partido, el PSOE, ha empezado a darse cuenta de que va tener que asumir que los presupuestos generales van a tener que prorrogarse.
No corren buenos aires para su principal interlocutor, el partido socialista, que se encuentra atado de pies y manos, con una gestora paralizada y con varios candidatos que van a competir para ocupar el cargo de secretario general, por lo que hasta, por lo menos el mes de junio y estamos a primeros de febrero, no se podría contar con el apoyo socialista.
Si a ello se une el anuncio de los diputados de Unión del Pueblo Navarro, UPN, de que no van a dar tampoco su apoyo, la situación se hace más insostenible para el PP y, ello, pese a los intentos vergonzantes de éste por conseguir el apoyo del Partido Nacionalista Vasco, PNV.
Y es que a los ciudadanos navarros no parece que hayan sentado nada bien las declaraciones del Ministro de Fomento, De la Serna y del gobierno de la nacionalista Barcos, por las que parece que no estarían dispuestos a realizar el proyecto de Tren de Alta Velocidad, TAV, para Navarra. Proyecto que era una de las banderas que defendía UPN, partido que había sido y hasta hoy es aliado del PP. Ambos, aquí en Navarra, se presentan juntos elecciones nacionales.
El porqué de este cambio de postura por parte del Partido Popular, pudiera parecer sorprendente, cuando hasta hace pocas semanas, el PP caminaba de la mano en este proyecto con su aliado UPN, aunque atendiendo a sus negociaciones con el PNV y teniendo en cuenta que este último partido es uno de los socios de gobierno del nacionalista gobierno de Navarra, no resultaría maquiavélico pensar que el gobierno del señor Rajoy, realiza un “cambio de cromos” a cambio de buscar apoyos a sus presupuestos.
Si esto fuera así, la situación para quienes defienden la singularidad navarra frente a las continuas agresiones del nacionalismo vasco, quedaría seriamente debilitada. Los navarros tienen en su mano intentar revertir la situación, quien sabe si ha llegado la hora de una nueva Protesta Foral.
