Petar Vasiljevic, director deportivo de Osasuna, nombrado este jueves nuevo entrenador hasta el final de la presente temporada en sustitución del destituido Joaquín Caparrós, ha declarado que aunque se siente «raro» acepta el cargo al ser un «hombre del club», sin «miedo» por los riesgos que asume.
«Soy hombre del club y acepto los restos. Soy luchador. He vivido muchas situaciones difíciles en este club y esta es una de ellas, y hay que juntar filas», ha manifestado en rueda de prensa en el estadio El Sadar en compañía de la junta directiva ‘rojilla’.
Vasiljevic ha asegurado que no tiene «miedo» por el paso dado, ya que «siempre» ha pensado en el club y asume «los riesgos», con Osasuna como colista de LaLiga Santander.
El exjugador osasunista ha explicado que deberá centrarse «más» en la dirección del equipo desde el banquillo y delegar la función de director deportivo en su equipo de trabajo.
«No es fácil bajar abajo al césped», ha dicho el técnico serbio, quien ha restado importancia a la falta de experiencia en los banquillos en la elite del fútbol.
Ha destacado que en este mes se juegan «todo» y que conoce a la plantilla como «responsable de la llegada de algunos jugadores», así como que confía en la plantilla, a la que cree que «puede devolver el nivel y el espíritu perdidos».
«Espero tener el apoyo de los jugadores, la lucha y la entrega cien por cien de cada uno. Si no, no estaría aquí», ha afirmado Vasiljevic, quien al ser preguntado por la posible falta de sintonía de la plantilla con Joaquín Caparrós ha comentado que se reserva las conversaciones que ha mantenido con los futbolistas.
Ha indicado que las decisiones de sustituir a un entrenador son «jodidas, sobre todo para la junta», pero que «había que apechugar y tomarlas», ya que era necesario «intentar un cambio» porque se juegan «todo en el mes de enero».
Sobre los gritos que se oyeron en un partido en El Sadar desde un sector de la grada diciendo «Vasi, vete ya», al cuestionar su labor como director deportivo, el nuevo entrenador ‘rojillo’ ha señalado que respeta la opinión de la «gente», pero cree que debe «luchar por el club» y «entre todos» deben levantarlo.

