El Cementerio General de Santiago, el principal, más antiguo y de mayor tamaño de la capital chilena, se convirtió hoy en un enorme teatro para escenificar «Travesía», una obra sobre el rito de la muerte y el culto a los muertos desde una perspectiva latinoamericana.
En el crepúsculo de un caluroso día de primavera, entre mausoleos, sepulturas, bloques de nichos y senderos arbolados y silenciosos, un público atento e interesado pudo acompañar una obra que pretende recuperar distintos ritos sobre la muerte a través del trabajo de actor, música y danza y que incluso es invitado a participar a la trama.
Incorpora, además, la tradición del canto a lo poeta y la décima, formas de cultura popular chilena utilizadas desde hace unos dos siglos para ritos funerarios.
Todo ello es el fruto de un proceso de estudio e investigación llevado a cabo por Tamara Ferreira.
«Quisimos buscar un mecanismo dentro del espacio teatral, instalar el rito nuevamente y remontarnos al origen de estas disciplinas para trabajar el tema de la muerte», explicó hace un tiempo la autora en declaraciones a la radio de la Universidad de Chile.
En lo estético «Travesía» se basa en la tradición latinoamericana y a pesar de que no se encasilla en ninguna religión o credo, durante el proceso creativo sí se tomó en cuenta la geografía.
«Pertenecemos a un territorio y obedecemos a ello, es lo más verdadero que tenemos para crear», subrayó la autora. EFE

