El acusado de homicidio imprudente tras el accidente en el parque de aventura de Beartzun (Baztan) , en el que murió una persona con discapacidad, tendrá que abonar un total de 176.262,27 euros a la familia de la víctima y mantener tres años de inhabilitación profesional.
Las partes litigantes en el juicio por accidente mortal en parque de aventura en Baztan han alcanzado hoy un acuerdo en el que también se contempla una pena de dos años de cárcel para el acusado, aunque no ingresará en prisión al no contar con antecedentes penales.
El abogado de la acusación, Miguel Alonso Belza, ha recordado que «la familia se personó con la idea de que se hiciera justicia» y que «nunca va a ser compensada ni reparada».
«La familia reitera que jamás se va a compensar el dolor sufrido, jamás se van a poder olvidar de su hijo», ha trasladado el abogado, que ha afirmado que gracias al joven «se consiguieron muchas cosas para las personas impedidas».
«Era un chico fuera de lo normal, no solo por su invalidez, sino porque era una persona extraordinariamente dinámica», ha relatado Alonso, que ha recordado que «siendo tetrapléjico desde el nacimiento, era licenciado en Derecho y acudía a colegios a dar charlas a los chicos». «Era de una vitalidad y dinamismo tremendo, y ha ocurrido esta tragedia», ha lamentado.
«Lo que quieren es que no vuelva a suceder nunca, -ha manifestado-, y que este terrible hecho, que ha sido calificado jurídicamente como homicidio imprudente, sirva para que se adapte la normativa y los mecanismos de precaución para que no pueda caer 100 metros al vacío una persona, como ocurre en le extranjero con la normativa extranjera».
Alonso ha apuntado que, si para subirse a una noria en un parque de atracciones, «la persona que simplemente baja la valla de protección tiene que superar pruebas psicotécnicas», en unas instalaciones «con este riesgo», la normativa «tenía que ser igual».
«Que las personas que estén ahí, estén en perfectas condiciones», ha reivindicado.
También ha reconocido que el acusado, durante el turno de la última palabra y «de manera sincera y emocionada», ha pedido disculpas a la familia y ha asegurado que, a partir de ahora, «su función va a ser evitar que vuelvan a ocurrir estos hechos».
Por su parte, el abogado encargado de realizar la defensa, Javier Asiain, ha trasladado que el «objetivo fundamental» era aprovechar «la posibilidad de pedir perdón a la familia». «Ha sido el momento más emotivo del acto procesal», ha asegurado.
«Desde el punto de vista humano, considerábamos que era importantísimo que los padres escucharan el perdón», ha remarcado el abogado, que ha subrayado la importancia de que «lo solicitara realmente aquel que había cometido la imprudencia» que conllevó dicho «resultado dramático».
Asimismo, ha considerado que el asunto es un «drama en sí mismo». «Era una imprudencia, un acto que les va acompañar a unos y a otro, a otros y a uno, posiblemente, el resto de su vida», ha añadido.

