El G-20 acaba de dar la voz de alarma para lo que cree que son síntomas de una futura, otra más, crisis económica a nivel mundial.
Refugiados, crisis política en la Unión Europea, malas políticas de ajustes y populismos encabezan el listado.
Ante esta situación desde España comentan el famoso «Todo va bien», sin que importara el futuro nada halagüeño que en estos momentos tiene este país, ante la cada día mayor incertidumbre política existente.
El pacto de investidura PSOE-Ciudadanos no lleva a nada y descubre a un partido el de Rivera, que donde «dijo digo, dice Diego», donde los principios caen bajo el peso del poder, sin importar el desengaño y el fiasco a sus votantes. El resto, mientras tanto, estirando la cuerda, para si surge la oportunidad, agarrarla más fuerte o terminar rompiéndola.
En suma, tal incertidumbre, que a fecha de hoy, este país sumido en lo que algunos erróneamente llaman Segunda Transición, no sabe qué futuro le depara. Bueno si, el de unos responsables políticos más interesados en la búsqueda del poder, que en el de solucionar los verdaderos problemas que tienen sus ciudadanos. Y esto ya paso en la primera transición española. Hubiera que acordarse que el pensar solo en la política nos llevó a la nefasta Restructuración de aquella época, realizada tarde, muy tarde, años pasaron, y que llevo a este país a la horrible Reconversión industrial de entonces, donde millones de trabajadores perdieron su empleo. Antes de ello no había crisis, hoy, llevamos años.

