
Los resultados electorales del próximo día 20, si nada lo remedia, van a fragmentar la vida política de este país. Solo una cosa parece clara, el triunfo del Partido Popular. A partir de ahí, van a llegar los pactos electorales, bien contra el PP o bien con el PP.
La aritmética electoral los determinará, a pesar de que, a lo largo de esta semana, ningún partido político haya afirmado con rotundidad qué va ha hacer después del 20D. Rajoy, Rivera y Sánchez, se configuran los que mayores posibilidades tienen de ser los próximos habitantes del Palacio de la Moncloa, residencia oficial.
De todas las maneras, independientemente de «las ganas» que se tienen unos y otros, un país, su funcionamiento, sus ciudadanos, no deberían ser olvidados por primar el bien partidista o el bien personal.
El futuro de una generación va en ello. Los procesos electorales, deberían servir para quitar y poner personas, no para quitar proyectos de país.

