En 1973 los precios de la que entonces era casi la única fuente de energía utilizada, el Petróleo, triplicaron, cuadruplicaron, su valor, como consecuencia de la subida indiscriminada del precio del barril de petróleo (111, 11 litros) que los países árabes productores de esta fuente de energía llevaron a cabo. Esta acción sumió al mundo desarrollado, sin apenas yacimientos de esta fuente de energia, en un crisis económica brutal. En aquellos años, el precio del barril pasó de valer 2, 5 dolares a casi 9 dolares.
Hoy, cuarenta años después, el precio gira en torno a los 38 – 40 dolares y destaca por encontrarse en los mismos niveles que en el 2008, cuando comenzaba la actual crisis económica.
Países como Rusia y Venezuela, grandes productores de estos hidrocarburos, ven como sus economías flaquean al no recibir tantos beneficios como hace no muchos meses.
El resto de países desarrollados, que no productores, aplauden estos precios y anhelan que aún bajen más para poder dedicar la inversión petrolífera a otros menesteres, en estos momentos más necesitados de inyecciones económicas. También ayuda esta baja, a la lucha contra Estado Islámico al privarle de cuantiosos ingresos.
Sería deseable, por tanto, un mayor descenso en los precios y aún más deseable la sustitución de esta fuente de energía por otras, ya conocidas, como las renovables.
Seguramente, situaciones como las que se viven, hoy en día, de dependencia energética desaparecerían.

