
La vida cultural parisina retoma su actividad con la luz verde del Gobierno, con precaución, evidente dificultad y cierto valor, tras los atentados que el pasado viernes causaron 129 muertos y más de 350 heridos
La sala Zénith de París, vecino y de características similares a la Bataclan, es en donde se celebrará el concierto del grupo británico Simply Redque mientras Bataclan se «recupera».
Las webs culturales de París vuelven a ofrecer invitaciones a teatros y museos. En algunos establecimientos, la información del programa y las anulaciones que siguieron al estado de emergencia, decretado este fin de semana en toda Francia, aparecen solo una vez detalladas las nuevas medidas de seguridad.
Las medidas de seguridad para los eventos culturales son las de colaboración y puntualidad, apertura de pequeños bolsos -los grandes «serán rechazados»-, y ahora también «la palpación». Además de llegar cuando se abran las puertas, «no antes». Estas medidas las están reclamando y lanzando los lugares culturales más emblemáticos de Francia: Comédie Française, Richelieu, Louvre al Gran Palais, del Centro Pompidou o al Museo Nacional de Arte Moderno de París, pinacotecas y monumentos públicos y privados de París que abrieron sus puertas hoy o ayer por la tarde, según su día de cierre.
Parisinos y turistas tendrán que acostumbrarse al nuevo blindaje en materia de seguridad y no solo en las salas de concierto.
La , que hoy relanza su agenda con la apertura al público por primera vez, como previsto, de la cúpula de su sede histórica, pide llegar al menos 15 minutos antes del espectáculo y avisa de que solo se aceptarán bolsos de mano y uno por persona.
La Torre Eiffel, se abrió de nuevo este lunes, iluminada desde anoche con los colores azul, blanco y rojo de la bandera francesa, aunque hoy tuvo que volver a cerrar unas horas sus puertas para afinar sus sistemas de seguridad y vigilancia.
Fue en su gigantesco escenario de la Bastilla, uno de los primeros en abrir al público después de la tragedia, cuando toda la asistencia, en pie, cantó «La Marsellesa», antes del ensayo general de «La Bayadère», de Rudolf Nureyev.
En el Teatro de Europa el Odeón, el neón rojo de Claude Lévêque, que brillaba sobre el tejado de su sede histórica con la frase «The World Is Yours» (El mundo es tuyo), seguirá apagado hasta mañana en memoria de las víctimas, por expreso deseo del artista.
Con reforzadas medidas de seguridad, en la sala principal de este mismo teatro, donde este fin de semana la española Angélica Liddell vio anular sus tres últimas representaciones de «Primera carta de San Pablo a los Corintios», se reanudó hoy la actividad, al igual que en su segunda sede, los Talleres Berthier.
