
Una pifia del uruguayo José María Giménez y la perseverancia y sangre fría de Lucas Pérez cuando faltaban trece minutos para que acabara el encuentro ante el Deportivo en el estadio de Riazor impidió al Atlético de Madrid (1-1) acostarse al frente de la Liga BBVA.
Los rojiblancos tenían el partido en su mano, saboreaban el liderato provisional y pensaban ya en la Liga de Campeones, pero Lucas Pérez les despertó con una acción de pícaro y hasta pudo escapárseles el empate si el poste no hubiera escupido un disparo con rosca de Fayçal Fajr a los 88 minutos.
A este Atlético de Madrid que pretende tener más el balón, el partido de Riazor, al que llegó en racha, le vino como anillo al dedo para avanzar en su nueva versión, aunque al final el resultado no fuera el esperado.
El Deportivo le dejó el esférico desde el primer minuto y se convirtió en heredero del Atlético, el de la presión al rival y el contragolpe.

