
La detención del líder islamista ha coincidido con un nuevo episodio de violencia en el que un palestino ha muerto tiroteado por soldados israelíes tras apuñalar con un cuchillo a un militar
El Ejército israelí ha arrestado esta madrugada al líder del movimiento islamista Hamás en Cisjordania, Hasán Yusef, quince meses después de salir de prisión.
La detención se produce en medio de la oleada de violencia más grave de los últimos meses entre israelíes y palestinos, que ha provocado la visita urgente a la región del secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon.
Según un comunicado del Ejército, recogido por Efe, Yusef, de 60 años, ha sido detenido en Betunia, al suroeste de Ramala. Se le acusa de instigar e incitar al terrorismo de «alentar públicamente y alabar la ejecución de ataques contra israelíes», según el comunicado, que no precisa los hechos concretos que se le imputan.
Yusef salió de prisión por última vez en junio de 2014 tras pasar un año bajo la llamada «detención administrativa», una medida por la que Israel detiene a personas sin juicio ni cargos y renueva su cautiverio de seis en seis meses. Es uno de los fundadores de Hamás y en 2006 fue elegido como diputado al Parlamento palestino cuando aún se hallaba entre rejas.
Muere un palestino en Hebrón
La detención del líder islamista ha coincidido con un nuevo episodio de violencia en el que un palestino ha muerto tiroteado por soldados israelíes tras apuñalar con un cuchillo a un militar en el distrito de Hebrón, en la Cisjordania ocupada.
El suceso ha ocurrido durante enfrentamientos entre los soldados y jóvenes palestinos en Bet Awwa, al sur de Monte Hebrón, según un comunicado del Ejército. Un portavoz del Ministerio palestino de Sanidad ha identificado al fallecido como Oday Hashim Masalme, de 24 años.
También en Hebrón, tropas israelíes han destruido la vivienda de Maher al Hashlamun, que en 2014 mató a un israelí en un ataque con cuchillo.
Hashlamun, miembro del grupo Yihad Islámica, fue condenado en marzo por un tribunal militar a una doble cadena perpetua por la muerte de Dalia Lemkus, de 26 años, habitante de una colonia ilegal judía en Cisjordania, y el intento de asesinato de otras dos personas el 10 de noviembre de 2014 cerca de Jerusalén.
El gobierno del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha recuperado la demolición de casas entre otras medidas represivas para intentar acabar con la violencia. Las organizaciones humanitarias y no gubernamentales consideran que esta medida es un castigo colectivo que afecta no solo al culpable sino a su familia.
Conflicto religioso
Autoridades tanto israelíes como palestinas han advertido que la ola de violencia que ha dejado ya más de 40 palestinos y ocho israelíes muertos amenaza con convertirse en un conflicto religioso que puede trascender las fronteras de la Palestina histórica.
La actual oleada de ataques se originó por la disputa en torno al uso de la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén, tercer lugar sagrado del Islam. Grupos extremistas judíos reclaman su derecho a rezar en el lugar donde, según la tradición, se ubicó el templo, o incluso a reconstruirlo.

