Un joven de 21 años, Raúl Alcaide Asensio, ha muerto este domingo de forma súbita en Zaragoza cuando jugaba un partido de fútbol de la primera regional aragonesa con su equipo, el San Andrés.
Mientras el baloncesto español lloraba la pérdida el pasado sábado de una chica de 16 años que falleció mientras disputaba un partido en Benidorm, ayer se producía en Zaragoza otra muerte súbita en similares circunstancias. El joven futbolista Raúl Alcaide Asensio, delantero del San Andrés, disputaba un encuentro de Primera Regional contra el Perdiguera desde las cinco de la tarde en el estadio del Nuevo Ranillas, y en el minuto 55 se desplomó inconsciente sobre el césped sin que los jugadores de ambos equipos, primero, ni los servicios médicos del 061, después, pudieran reanimarlo.
El joven se desplomó sobre el terreno de juego poco después de comenzar el segundo tiempo del encuentro que disputaba su equipo, el San Andrés-Asociación Familiar, contra el Perdiguera en las instalaciones municipales de Nuevo Ranillas, en el barrio del Actur de la capital aragonesa. Raúl Alcaide Asensio cayó fulminado en el minuto 55 sin que le pudieran reanimar.
Uno de los primeros en atender al joven fallecido fue otro jugador del equipo rival, el Perdiguera, con conocimientos de socorrismo y primeros auxilios por sus estudios de Educación Física y su trabajo en un gimnasio. Este jugador, que prefirió permanecer en el anonimato, describió que Raúl tuvo primero como una caída «involuntaria» y fue al intentar levantarse cuando se desplomó ya inconsciente. Por la explicación, la escena pudo ser similar a la muerte, debida a una cardiopatía, del delantero húngaro Miklos Feher cuando militaba en el Benfica de José Antonio Camacho hace diez años.
Raúl Alcaide, quien había marcado en el primer tiempo el gol que suponía el empate para su equipo, se desplomó sobre el terreno de juego de forma fulminante sin que las dotaciones médicas de los bomberos y el 061 desplazados pudieran hacer nada por salvar su vida.
Ángel Doto y Domingo Lázaro, presidente y coordinador del San Andrés, respectivamente, han señalado a los medios locales que el equipo y sus compañeros están desolados y que el joven jugador nunca había tenido problemas de corazón.
