
Moscú suspendió en 2010 el suministro de baterías S-300 a Teherán
El ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov dice que la medida «ha perdido todo su sentido en esta etapa».
Rusia se dispone a suministrar equipos de misiles antiaéreos S-300 a Irán, después de que el presidente Vladímir Putin promulgara el lunes un decreto por el que anula la prohibición exportadora vigente desde septiembre de 2010 en cumplimiento de una resolución adoptada por el Consejo de Seguridad de la ONU en junio de aquel año (resolución 1929).
El ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, calificó la operación de “inminente” y alegó que ésta tiene “un carácter totalmente legítimo” en vista del progreso realizado en las negociaciones de Lausanne sobre la regulación del programa nuclear uraní.
Críticas de Israel y EE.UU.
El jefe de la diplomacia rusa ha subrayado que los S-300 «tienen un carácter exclusivamente defensivo» y no son aptos para fines ofensivos, por lo que «no serán una amenaza para ningún Estado de la región, incluido, por supuesto, Israel».
A pesar de ello, el Gobierno israelí ya ha criticado esta medida. El ministro de Inteligencia, Yuval Steinitz, ha dicho que «en lugar de exigir a Irán que cese con sus actividades terroristas en Oriente Medio y el mundo, se le permite equiparse con armemento moderno, lo que no puede sino reforzar su agresividad» ha explicado.
También Estados Unidos ha criticado la decisión del Kremlin: «Nuestro rechazo a estas ventas es antiguo y público. Creemos que estas ventas no ayuda en nada», ha dicho el coronel Steven Warren, portavoz del Departamento de Defensa, citado por la misma agencia.


