
La escalada de «amenazas» en las que se han sumido, tanto el gobierno como los independentistas catalanes, augura un fin de campaña «bronco», en el que los ciudadanos van a ser meros espectadores de unos y de otros, y en el que ni un minuto va a dedicarse a proponer las soluciones que realmente quieren quienes no tienen trabajo o viven en la pobreza.
Por un lado, el «buenismo» del gobierno frente a la eacalada de obra y palabra, que desde hace meses, estaban practicando los independentistas, y, por otro lado, los propios independentistas, conscientes de que, aparte de su monotema, no tienen nada que ofrecer a la sociedad.
Las encuestas electorales para este próximo día 27, auguran una victoria de los independentistas, con un margen suficiente para gobernar, que no para su secesión de España. Las tentaciones federalistas de algunos, se piensa que podrían ser la solución a los embates nacionalistas.
La Constitución establece la forma de Estado. Una reforma constitucional es indispensable para reformas federalistas y ello requiere de un gran consenso, que hasta la fecha, nunca se ha producido. De todas formas, la unidad de España, sería puesta en duda y se quebrantaría. ¿no deberían los españoles, opinar sobre ello?
