
Susana Díaz toma posesión y rechaza la corrupción: «Tiene que ser extirpada y nuestra obligación no es intentarlo, es conseguirlo»
Ha prometido reducir las cargas fiscales, propiciar una remodelación del proceso productivo y relanzar el diálogo social.
Susana Díaz ha tomado este domingo posesión como presidenta de la Junta de Andalucía en la décima legislatura. Lo ha hecho en un acto en el que ha mostrado su compromiso con la «defensa», «expansion» y «consolidación» de los servicios públicos.
La socialista ha jurado su cargo a las 12.30 en el Parlamento ante 400 invitados, arropada por su familia y por líderes socialistas como Pedro Sánchez o José Luis Rodríguez Zapatero. Allí ha prometido reducir las cargas fiscales, propiciar una remodelación del proceso productivo y relanzar el diálogo social.
El discurso de Díaz se pareció mucho a su doctrina habitual, esa que habla de la necesidad de unos servicios públicos fuertes y una sociedad civil de gran dimensión, pero también incluyó algunos rasgos que son claramente imputables al empuje de sus nuevos aliados políticos, Ciudadanos. Esto se visualizó especialmente cuando habló de corrupción, uno de los puntos negros de los últimos gobiernos socialistas en Andalucía que ahora parece haberse convertido en una prioridad. «Quiero una política honesta, contra la corrupción en cualquiera de sus formas. No solo humilla y ofende a los contribuyentes sino que desvirtúa nuestra democracia y los aleja de las instituciones que tienen que ser de todos. Tiene que ser extirpada y nuestra obligación no es intentarlo, es conseguirlo», prooclamó en un claro guiño a Ciudadanos.
Susana Díaz toma posesión como presidenta de la Junta de Andalucía

