

Las afirmaciones de Albert Rivera, líder de Ciudadanos, con relación a la desaparición de la singularidad Navarra, al integrar a esta dentro del régimen común español, abren otro frente muy peligroso para esta región. Por un lado, el nacionalismo quiere hacerla desparecer al integrarla en otro comunidad, y por otro un sector del llamado constitucionalismo, Ciudadanos, ya quiere eliminar lo singular y transformar a Navarra en una provincia más del Estado español.
Ambas posiciones pueden perturbar de forma muy inquietante, por tanto, el futuro de Navarra. Si se analiza la historia, quizás, estamos ante el ataque mayor contra la que esta tierra se está enfrentando desde 1841, cuando Navarra perdió su carácter de reino, dentro de otro reino. Desde entonces, los sucesivos gobiernos liberales, no importa si conservadores o progresistas, han ido poco a poco limando las leyes propias de Navarra, sus fueros. La ultima Constitución, la de 1978, que aquí en votación fue rechazada, creó una Disposición Transitoria, la cuarta, que ha sido y es, una autentica espada de Damocles para el futuro de esta región. Pese a las promesas del PP, que abogó en la anterior campaña electoral por su derogación, sigue estando vigente.
Navarra ha sido y es pieza fundamental en la vertebración de España como nación. Si Navarra cae, los enemigos de este país lo tendrán ya muy facil.
No se puede entender la campaña mediática a favor de Ciudadanos y de que se diga que, bueno todo arreglado, ya pactaremos con Ciudadanos. UPN el partido que se presume será el más votado, mal lo tiene si confia en seguir de la mano de Ciudadanos. Tarde o temprano lo pagará.

