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Dinero, dinerito y dinerillo

Artículo 92

Los encargados de custodiar el dinero, que me parece que no es el Banco de España, porque de lo contrario se darían cuenta de inmediato de que no está, al pasar lista, sin ir más lejos.

En algún sitio tiene que estar el dinero porque tarde o temprano los encargados avisan de que ya no está, de que falta y que se lo han llevado y cuentan hasta el último céntimo, que me pregunto para qué querrán ellos los céntimos.

Dudo de que el dinero lo lleven de extranjis a un banco amigo porque los bancos no tienen amigos, tienen acreedores, inversores e inyectores, que es cuando el Estado les inyecta unos miles de millones para reflotarlos. A mí me importa un bledo que floten o no, y mucho menos si en lugar de 20 entidades bancarias quedan 13, si es que se comen entre ellos. Eso sí, cuando más contentos se ponen es cuando reparten dividendos entre sus accionistas, cosa que el Estado no suele recuperar lo prestado.

Desde luego no hace falta ser un gran economista para manejar los dividendos. Es cuestión de saber sumar, restar, dividir y multiplicar, eso es todo. Bueno y saber dónde está el dinero, porque te dicen cuánto se han llevado, quién lo ha hecho pero no te dicen dónde está. Y lo que es peor, no lo devuelven nunca, claro que tampoco se lo reclama nadie.

No les deseo nada malo a los políticos. Es más, a todos y a cada uno de ellos les doblaría el sueldo, con una pequeña condición: que todo dinero sustraído será devuelto por el partido sobre el que recaiga la acusación.

Es que tampoco hemos oído nunca que el dinero desaparecido fuera para ayudar a los emigrantes o para comprar tanques de segunda mano.

En otro orden de cosas, noto la falta de profesionales de la peluquería en Euskadi y Catalunya. Señores, que los pelos que presenta Carles Puigdemont y el mayor de los Mossos d’esquadra, Josep Lluis Trapero es propio de niños entre los ocho y los diez años. En Euskadi parece que solo tienen uno para todos.

Manolo Royo, humorista www.manolo-royo.com

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