Las «juras» para el cargo de ministro en este país son muy simbólicas. Se jura lealtad al Rey y a la Constitución.
Se supone, por tanto, que cuando un ministro rechaza la figura del Rey y, en suma, a la Monarquía, poco recorrido puede tener ya ese ministro.
Es lo que debería haber pasado con el vicepresidente del gobierno de este país, Pablo Iglesias, de Podemos, y el ministro de consumo Alberto Garzón. Ambos han realizado declaraciones constitutivas de cese fulminante en su cargo.
¿A qué espera el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para hacerlo?
O es que estos dos ministros, ¿actúan de testaferros de Pedro Sánchez, y «el que calla otorga»?
La oposición debería reaccionar, los ciudadanos de este país también y exigir de forma rotunda, no solo con palabras, su dimisión, hasta forzarla.
Ni más ni menos.


