La llamada «administración paralela» que tenían monta los anteriores gobiernos andaluces, el de la socialista Susana Díaz y el de los otros presidentes andaluces, Chaves y Griñán, también, del partido socialista y que hoy, curiosamente, están imputados en el gigantesco fraude de los EREs, parece que puede ser uno de los objetivos.
Una de las primeras decisiones del primer gobierno andaluz no socialista de la democracia, ha sido el de encargar auditorías en todos o en la mayor parte de los organismos públicos andaluces, con el fin de encontrar la duplicidad existente en los cargos públicos de esta comunidad.
Decenas, cientos, de “puestos a dedo” salpican la administración andaluza, en una denominada «red clientelar», encargada, dicen, de mantener el granero de votos andaluces para el partido socialista.
Si las auditorías demostraran lo que era “vox populi”, deberían asumirse las responsabilidades políticas correspondientes.
En el caso de demostrar ser cierto, entre otras cosas, ¿aumentaría el paro? ¿se generaría inestabilidad? ¿Qué ocurriría en unos nuevos comicios? El tiempo marca la espera.


