Que la actuación del Gobierno en la jornada del 1-O no fue todo lo buena que se debía esperar, es una verdad que nadie debe poner en duda.
El exceso de confianza, «no querer», el temor o “el qué dirán”, maniató a un gobierno, a toda una vicepresidenta del Gobierno que se vio, por momentos, incapaz de reaccionar y buscar solución ante lo que los Mossos de Escuadra, dirigidos por Trapero, estaban haciendo.
Ayer el ministro Zoido aportaba un dato que confirmaba dicha afirmación. Había bastantes menos Mossos el 1-O que el día de las elecciones autonómicas y eso que se presuponía que iba a haber conflictos mayores. El «error» estuvo en dejar el control de las mesas a los Mossos. Para cuando hubo noticia de lo que estaban haciendo, se dice, ya era demasiado tarde y pasó lo que pasó.
A destacar la enorme profesionalidad de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado que tuvieron que tragarse “el marrón” e intentar hacer cumplir la Ley.


