Los presidentes surcoreano y estadounidense, Moon Jae-in y Donald Trump, respectivamente, han acordado hoy aplicar «a fondo» las sanciones impuestas por la ONU a Corea del Norte para que se abstenga de efectuar más provocaciones con sus ensayos de armas.
Ambos líderes han tenido una conversación telefónica en la necesidad de «implementar a fondo» las medidas sancionadoras para que Pyongyang vea que de seguir con su actitud «sólo se aislará más diplomáticamente y se enfrentará a más presión económica», lo que le llevará «al colapso», ha revelado la oficina presidencial de Seúl.
La decisión la tomaron ambos tras el lanzamiento el viernes de un nuevo misil por parte de Corea del Norte, que de nuevo sobrevoló territorio japonés antes de caer en aguas del Pacífico, tal y como ha recogido por la agencia local Yonhap.
Además de acordar seguir tratando el asunto en su reunión en Nueva York durante la Asamblea General de la ONU la próxima semana, el presidente surcoreano ha subrayado la importancia de mejorar las capacidades defensivas propias de su país, además de contar con el respaldo de las tropas del país norteamericano. Mientras que Trump ha reiterado, por su parte, el pleno apoyo de Estados Unidos a Corea del Sur asegurando que seguirán proporcionando toda la ayuda y apoyo necesario para fortalecer aún más su alianza, según relató Seúl.


