Pues si, la democracia francesa, tal y como se conocía hasta ahora, ha saltado por los aires. Un movimiento político, no se sabe si aún es un partido, nacido en abril del año pasado, está a punto de gobernar la política francesa de forma total. El 32 % de los votos que previsiblemente le van a otorgar los votantes en la primera vuelta de las legislativas francesas, podrían traducirse el próximo domingo en una holgada mayoría absoluta, sin apenas oposición parlamentaria.
La derecha y la izquierda tradicional han fracasado. Si bien los primeros se mantienen como segunda fuerza política, pero a una distancia enorme, los segundos retroceden al quinto lugar y se convierten en un grupo cuasi marginal y minoritario. Mal panorama para el socialismo francés que estaría a punto de desaparecer.
A destacar que el 50 % del electorado no ha ejercido su derecho a voto y eso es algo que debería analizarse. Imagínense que en la segunda vuelta ejerciera su derecho a voto. Seguramente los resultados serían otros.
Sobre el Frente Nacional y la extrema izquierda francesa, llegará el momento de analizar sus datos con los resultados del domingo. Seguramente, ambos, podrán tener grupo parlamentario propio y con ello ganar fuerza en la asamblea nacional francesa, ante un Macrón, seguramente todopoderoso, quizás el presidente con mayor poder de todos los que ha tenido la V república francesa.
Europa, y con ella España, miran con detenimiento los resultados finales de las legislativas francesas. Sus políticas se verán condicionadas con dichos resultados. Tiempo al tiempo.


