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«El balcón de las mujeres», humor contra la sinrazón de la ultraortodoxia

Humor es el recurso del cineasta israelí Emil Ben Shimon para desarmar la sinrazón de los «jaredíes» que ganan terreno en ciertos barrios de Jerusalén en «El balcón de las mujeres», la película más vista en su país en 2016 que llega a España este viernes.

«Refleja la situación de ciertos barrios de Jerusalén, que en su momento fueron más tolerantes pero de los que se han ido apoderando factores más extremistas», asegura Ben Shimon sobre su exitoso debut cinematográfico, que se ha posicionado entre los cinco filmes israelíes más taquilleros de la última década.

Un accidente en una sinagoga, un rabino ultraortodoxo que intenta aprovechar la ocasión para controlar una pequeña comunidad a través de mensajes de miedo y unas mujeres en pie de guerra para luchar por sus derechos, los más perjudicados por el fanatismo religioso, es la trama de «El balcón de las mujeres», que se ha presentado en el Festival de Cine de Toronto 2016 y ha logrado cinco nominaciones en los Premios de la Academia de Cine y Televisión Israelí.

«Era muy importante que las mujeres expresasen las injusticias que se cometen en esos barrios y también que un tema tan intenso y complejo se expresase como comedia, que llega al público de forma más eficiente», ha explicado hoy en rueda de prensa el cineasta.

Ben Shimon, que confía en que el éxito logrado en Israel se extienda en América y Europa, ha apuntado que el filme tuvo «mucha repercusión» en su país porque es un reflejo de «la lucha de las mujeres y del intento de regresar a la tradición sefardí original, más tolerante que los extremistas religiosos», que reivindica con la recuperación de citas de sabios de la antigua Sefarad como Maimónides.

Aunque la situación que plantea es dramática para las comunidades judías progresistas amenazadas por la ultraortodoxia, a cuyas mujeres les quita su libertad, su balcón en las sinagogas o las obliga a cubrirse la cabeza y a vestir con recato, «el público sale con una sonrisa del cine porque hay un final feliz, aunque al día siguiente siga pensando en los mensajes de la película».

Por ello ha querido impregnar su filme, el primero que dirige para la gran pantalla, de un mensaje optimista: «Aunque está el mensaje de que los movimientos extremistas continúan, yo tengo esperanza en una fe tolerante contra los intolerantes. Veo películas poco optimistas, pero yo tengo la sensación de que un mundo mejor es posible».

«El balcón de las mujeres» no gustó a los «jaredíes», algunos de los cuales le preguntaron cómo pudo poner a un rabino como ladrón. «El arte no es para miedosos», les respondió. EFE

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