El maestro Gustavo Dudamel verá cumplirse un sueño cuando el próximo domingo eleve su batuta para dirigir el tradicional Concierto de Año Nuevo de la Filarmónica de Viena, que llegará a más de 50 millones de telespectadores de 93 países.
«Es un sueño hecho realidad», dijo Dudamel hoy en Viena, durante la rueda de prensa de presentación del programa del célebre evento que, como todos los primeros de enero, tendrá lugar en la Sala Dorada del Musikverein de Viena.
El concierto contará con un programa fascinante del repertorio de valses de la dinastía Strauss, según dijo hoy, jueves 29 de diciembre, el presidente de la Filarmónica, Andreas Grossbauer. La selección de obras también abordará las crisis en el mundo, agregó Grossbauer. El vals Mephistos Höllenrufe será replicado con la polca So ängstlich sind wir nicht, ambas piezas de Johann Strauss (hijo). «Ese es un mensaje importante y bueno en esta época», dijo Grossbauer.
En total serán siete las piezas que se tocarán por primera vez este año. «Espero que nos divirtamos», dijo Dudamel, de 35 años, visiblemente emocionado. Se trata del director más joven que se pone al frente de la prestigioso concierto. «Es un sueño», dijo el venezolano. «Ahora ya puedo morir en paz», agregó el maestro, que se sentó en el estrado recién llegado de las pruebas, ataviado con camiseta y suéter.
Dudamel alabó a los filarmónicos vieneses y se mostró modesto a la hora de evaluar su propio papel y su relación con ellos, comparándola con la de una pareja que baila un vals.
«Yo soy la dama de este evento, vosotros sois los elegantes caballeros, yo os sigo. Espero no pisaros los pies con demasiada frecuencia», dijo en dirección al presidente de la orquesta, Andreas Grossbauer, presente en la rueda de prensa.
La Filarmónica, que en 2017 celebra sus 175 años de existencia, ofrece esta vez un total de 17 piezas en su «programa oficial», a lo que se añaden tres propinas, de las cuales la primera es «sorpresa» y no se revela hasta el momento, mientras que las dos últimas son siempre iguales: «El Danubio Azul» y la «Marcha Radetzky», de Johann Strauss hijo y padre, respectivamente.
Siete de las obras serán «estrenos», es decir, se tocarán por primera vez en este concierto, entre ellas la Marcha Nechledil, de Franz Lehár; el vals «Les Patineurs», de Émile Waldteufel, y la obertura a la opereta «Pique Dame», de Franz von Suppé.
Tampoco hasta ahora se habían tocado la polka «Pepita», la cuadrilla «Rotunde» y el vals «Los extravagantes», tres de las composiciones del conocido como «Rey del Vals», Johann Strauss hijo.
Y en honor a uno de los fundadores y directores de la orquesta vienesa, Otto Nicolai, los filarmónicos tocarán esta vez una pieza de la ópera «Die lustigen Weiber von Windsor» del citado compositor que acompaña una escena llamada «salida de la luna».
«Desde el órgano caerá al público una lluvia de plata», indicó Grossbauer al destacar la belleza de esa obra.
El presidente de la orquesta avanzó también que los músicos lucirán nuevos trajes, creado por la mítica diseñadora británica Vivienne Westwood y su esposo austríaco Andreas Kronthaler. NAVARRA INFORMACIÓN/EFE

