Los familiares de víctimas de ETA han acusado al gobierno de Navarra de tener entre sus filas a un partido que nunca ha condenado el terrorismo y que incluso se le relaciona con él. Han acusado también al Gobierno de Navarra de utilizarles para conseguir dar ante la opinión pública una imagen que no se corresponde con la realidad.
Duras palabras para un gobierno que, se supone, desempeña una labor para todo el conjunto de los ciuddanos y que lo ponen en una situación muy incómoda ante los ojos de los demás. Porque no hay nada peor que a uno le acusen de estar al lado de los violentos. Unos violentos que intimidan, amenazan y atacan, por ejemplo, a la familia de una de las parejas de los guardias civiles atacados en la población navarra de Alsasua o que festejan, celebran por las calles la presencia en la cárcel de algún terrorista de la banda de ETA.
Los intentos de este gobierno, apoyado por Geroa Bai, Bildu, Podemos e IU, de conseguir que las víctimas de la banda terrorista se sienten al lado de las familias de los asesinos de sus familiares son también objeto de crítica, porque no hay nada peor que equiparar a víctimas con verdugos e intentar que todos sean considerados como víctimas de un mismo escenario.
Aquellos gobiernos que intentan igualar a todos por un mismo rasero no se dan cuenta de que una parte de aquellos que pretenden “rasear” se encuentran bajo tierra, incapaces de defenderse ya; mientras que el otro lado, aún estando privados de libertad, viven y pueden tener un futuro que a otros les resulta ya imposible.
La doble moral con la que algunos llevan a cabo sus acciones, no puede esconder que se esté dando cobertura a aquellos que han jaleado y disfrutado del asesinato de otros, y que hoy se encuentren en las instituciones como si nada hubiera pasado.


