Se ha conocido estas últimas horas que el Gobierno de Navarra va acudir a la localidad navarra de Alsasua a la manifestación convocada por su ayuntamiento para protestar por el encarcelamiento y procesamiento de 9 jóvenes acusados de delito de terrorismo por la agresión a dos guardias civiles y a sus parejas. La presidenta de dicho gobierno ha declarado que lo sucedido se encuentra» entre la pelea tabernaria y el acto de terrorismo» y que por ello no comparte las actuaciones judiciales al respecto.
La señora Barcos y su gobierno parecen no recordar que actuaciones de la llamada “Kale borroka” o lucha callejera, hace tiempo que han sido calificadas por los jueces como actos y delitos de terrorismo. Si además, y como se señala en los autos judiciales, lo sucedido en Alsasua se enmarca en la estrategia filoetarra tendente a conseguir que la Guardia Civil se marche o sea expulsada de estas tierras -incluidas agresiones-, algo que ha venido defendiendo ETA y cómplices desde hace años. Queda claro que no se está ante una estrategia judicial exagerada y que sí lo sucedido puede calificarse como delito de terrorismo.
La presencia del Gobierno de Navarra, por tanto, en dicha manifestación, será una muestra de apoyo a actos terroristas. La señora Barkos y su gobierno quedan en una posición muy complicada a partir de ahora. La pretendida imparcialidad que todo gobierno debe tener queda en entredicho. Podrá alegarse que, ya en su día, el gobierno navarro condenó las agresiones sufridas por la Guardia Civil, pero los hechos prevalecen.
¡Faltaría más! un gobierno debe velar por sus fuerzas y cuerpos de seguridad. Cuando estás son atacadas, la reacción es garantizar, proteger y prestar apoyo a estas instituciones. No resulta excepcional mostrarlo, lo que resulta excepcional y sonroja, a más de uno, es que un gobierno apoye, las actuaciones de aquellos que utilizan estos actos, calificados como delito de terrorismo, para conseguir sus fines.


