
Las leyes se hacen para establecer un marco legal sobre lo que está bien o está mal. Pero suele ocurrir que determinado tipo de comportamientos realizados, con plena premeditación y alevosía, suelen obviar, o mejor dicho, negar las leyes, sabedores de que poco les va a ocurrir.
Cuando se quiere hacer respetar una ley no basta con decir «usted esta incumpliendo…» y quedarse, a partir de entonces, «con los brazos cruzados».
Tal es el caso del incumplimiento sistemático de algunos ayuntamientos navarros de la llamada Ley de Símbolos de esta región foral. La ikurriña, bandera que no es de Navarra y, entre otros, representa al abertzalismo más radical, es colocada como si fuera un símbolo oficial en esta tierra.
Para cuando se actúa, a posteriori, obviamente, el mal esta hecho y han pasado sus meses correspondientes y, como mucho, una sanción administrativa. Es el caso de lo que pasó el año pasado en Pamplona. Se colocó la ikurriña y la sentencia, se ha dictaminado hace pocos días.
Hoy en el Chupinazo, no se ha colocado, pero sí han puesto un quinto mástil vacío en el balcón del Ayutntamiento de Pamplona, junto a las demás banderas oficiales. Eso sí al lado, desplegaban la ikurriña.
De poco sirve aplicar un castigo un año después y más cuando se vuelve a incumplir la ley, como ya ha ocurrido en Navarra.

