
Según el ministro del Interior, el colectivo de ‘presos de ETA’ se esta dividiendo entre los partidarios de acogerse a los beneficios penitenciarios y los partidarios de seguir la línea dura, con lo que se pudiera decir que el fin de la banda es ya un hecho, puesto que sólo le queda disolverse.
Hace unos pocos días una presa etarra, pudo comprobar que por pedir perdón y realizar una serie de declaraciones contrarias a la lucha armada, iba a poder conseguir el Tercer grado, o sea la semilibertad.
No es de extrañar, por tanto, que haya ya presos que quieran acogerse a los beneficios penitenciarios, puesto que con unas pocas palabras pueden librarse de su estancia en la cárcel. Otra cosa será, y eso el ministro lo sabe, la entrega de las armas y la declaración de disolución de la banda terrorista.
Las victimas de ETA sufren ante estas actitudes; sufren ante el cambio sufrido en el gobierno y sufren ante las excarcelaciones de terroristas, condenados a cientos, incluso miles de años, y que ven que en unos pocos años pueden volver a disfrutar de su vida, como si tal cosa, como si su delito pudiera ya olvidarse. Qué no decir de aquellos que, hace ya años, no pueden disfrutar de esa vida dada a los terroristas, porque ellos se encuentran debajo de unos palmos de tierra.
Declaraciones como estas, hechas obviamente en clave electoral, hacen daño a quienes llevan sufriendo la barbarie etarra y alegran a quienes ven como, en cierto modo, han triunfado ante el estado de derecho.
Sobre el señor Otegui, solo decir que podrá ser candidato si el gobierno quiere, si considera que con ello hay algún beneficio. La humillación de las víctimas sigue contando poco.
