La advertencia lanzada por la Unión europea sobre la deuda pública española debería ser tenida en cuenta por el gobierno de este país, este “en funciones” o no, o sea el que sea. El temor que empieza a aparecer en los analistas internacionales sobre una nueva recesión económica, debería ser tenido en cuenta por el gobierno español. Deberían adoptarse medidas inmediatas para que, si llega una nueva crisis, las consecuencias se hagan notar minimamente. La anunciada recuperación económica pudiera no ser tal, a tenor de los últimos acontecimientos.
Preocupa España a los grandes “lobbies” de la economía mundial. La incertidumbre existente en estos momentos no es buena para la adopción de medidas económicas. Un posible gobierno de izquierda radical y nacionalista no es bien visto a nivel internacional. Se prefiere la continuidad del gobierno actual, aunque este sustentado por un partido político “investigado” -imputado- por muchos frentes por ser corrupto, que el caos en el que se presume acontecerá con otro gobierno.
Suceda lo que suceda, los ciudadanos de este país acabaran “pagando el pato”, presumiblemente con más impuestos, presumiblemente con más recortes que permitan aliviar la situación de unos dirigentes, sean quienes sean, de unos medios financieros -bancos- que no han hecho “sus deberes” y que, por tanto, están a merced de los vaivenes de la economía mundial.
La anunciada entrevista entre los líderes de los dos principales partidos políticos prevista para hoy, no presupone nada nuevo para este panorama tan poco halagüeño. La búsqueda del poder por el poder, que parece caracterizar a los partidos políticos actuales no augura nada bueno para el futuro de este país.

