Los datos del turismo, una vez más, son un soplo de aire fresco para la economía española. Los últimos cinco años así lo demuestran, tanto en número como en los ingresos que generan.
Panorama por tanto muy halagüeño para este país y que inyecta una buena dosis de buenas noticias, que contrastan, sin embargo, con la enorme incertidumbre que, ante la previsión de un gobierno débil, fruto de los últimos resultados electorales, se esta generando en la economía de este país. Una economía que tiene que sufrir mayores ajustes y duda de quienes pudieran gobernarla, con la previsible caída en sus valores, datos e indicadores económicos.
Cuando un país quiere resurgir de «sus cenizas», cual Ave Fenix, necesita fortaleza y templanza en sus dirigentes, no populismos y «postureos» de medio pelo.
Independientemente de lo narrado, queda la duda, ¿Qué sería de España sin el turismo?, ¿Se estaría hablando de gobiernos futuros, o se estaría hablando de una nueva Grecia como la que vemos estos días?

