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Los universitarios se adelantan hasta cuatro meses para encontrar piso y pagan el verano para garantizarse un alquiler

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Los universitarios se adelantan hasta cuatro meses para encontrar piso y pagan el verano para garantizarse un alquiler

Cuando llegan los meses de verano, miles de estudiantes en España comienzan su descanso entre curso y curso. Sin embargo, para muchos de ellos las vacaciones coinciden cada vez más con planificar el siguiente año académico y asegurar una vivienda antes de que arranque el curso.

La búsqueda de piso entre universitarios se ha convertido en una dinámica habitual que cada año empieza antes, especialmente entre quienes estudian lejos de su lugar de residencia. Tal y como explica el Personal Shopper Inmobiliario Iñaki Unsain, la demanda supera ampliamente a la oferta en los principales mercados universitarios, hasta el punto de que muchos estudiantes inician la búsqueda durante los meses de junio y julio e incluso aceptan pagar uno o dos meses de alquiler antes de ocupar el inmueble para no perder la oportunidad.

España cuenta con más de 1,8 millones de estudiantes universitarios, de los que cerca de 313.000 cursan un máster oficial, según los últimos datos del Sistema Universitario Español. En la práctica, una parte relevante del alumnado debe desplazarse a otra ciudad para estudiar, con una especial concentración en grandes polos universitarios como Barcelona, Madrid, Valencia, Sevilla, Granada, Salamanca o Santiago de Compostela.

Son precisamente estas ciudades las que registran una mayor presión sobre el mercado del alquiler cada verano. Según explica Unsain, la competencia por encontrar vivienda ha modificado por completo el calendario tradicional de búsqueda.

Un piso bien equipado puede alquilarse en menos de una semana

El fenómeno no responde únicamente al volumen de estudiantes, sino al fuerte desequilibrio entre oferta y demanda en el mercado residencial. La escasez de vivienda disponible, unida al crecimiento del alquiler temporal y a la elevada demanda en determinadas zonas universitarias, provoca que los inmuebles más atractivos desaparezcan del mercado en cuestión de días.

Según Unsain, los apartamentos para vivir solo se encuentran entre los inmuebles más demandados, sobre todo cuando están completamente amueblados, equipados y listos para entrar a vivir. “En ciudades como Barcelona, los pisos de un dormitorio con estas características pueden alquilarse por entre 1.400 y 1.500 euros al mes en mercados tensionados. Reciben muchísimas solicitudes y normalmente se alquilan en menos de una semana”, señala.

Esta rapidez obliga a muchos estudiantes y familias a tomar decisiones casi inmediatas, sin apenas margen para comparar opciones, negociar condiciones o esperar a conocer el calendario definitivo del curso. En muchos casos, la prioridad ya no es encontrar la vivienda ideal, sino llegar a tiempo antes de que otro interesado cierre la operación.

Colas, reservas anticipadas y pisos que se cierran antes de publicarse

La presión sobre la vivienda universitaria se ha hecho visible en los últimos años en distintas capitales, donde no es extraño ver visitas masivas para un mismo inmueble o procesos de selección que se resuelven en muy poco tiempo. En las grandes ciudades, además, una parte de las operaciones ni siquiera llega a publicarse en los portales inmobiliarios. Muchos pisos se reservan a través de contactos previos, bases de datos de agencias, antiguos inquilinos, recomendaciones o listas de espera.

«Hay viviendas que prácticamente no llegan al mercado abierto. Si una agencia sabe que va a quedar libre un piso bien ubicado y en buen estado, muchas veces ya tiene candidatos esperando. Cuando la demanda es tan alta, el tiempo de exposición del inmueble se reduce muchísimo”, explica el director general de ACV Gestión Inmobiliaria.

Compartir piso y alejarse del centro, las principales alternativas

Compartir piso continúa siendo la alternativa más habitual, especialmente en ciudades donde el precio de los apartamentos individuales resulta inasumible para buena parte del alumnado. También aumenta la demanda de residencias universitarias, aunque su disponibilidad sigue siendo insuficiente en muchos mercados y sus precios tampoco siempre encajan con todos los presupuestos.

Otra opción cada vez más frecuente es ampliar el radio de búsqueda hacia municipios del área metropolitana o primeras coronas urbanas, donde todavía puede existir algo más de oferta. Sin embargo, esta solución implica asumir desplazamientos diarios más largos y depender de la conexión en transporte público.

“La primera solución suele ser compartir piso. Otra opción son las residencias y, si tampoco hay disponibilidad, buscar fuera de la ciudad, en zonas metropolitanas o primeras coronas, donde quizá sea más sencillo alquilar. El problema entonces pasa a ser el tiempo de desplazamiento”, concluye Unsain.

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