Últimas noticias

Pamplona 7 de julio ¡SAN FERMÍN!

 

El 7 de julio es el día en honor a San Fermín, copatrono de Navarra junto con San Francisco de Javier, siendo el patrón de Pamplona San Saturnino (29 de noviembre)

En la procesión de este día, el Ayuntamiento de Pamplona en cuerpo de ciudad, se dirige a la Catedral. mientras tanto, se producen los conocidos «MOMENTICOS». El primer «momentico» es el que tiene lugar en la plaza del Consejo cuando para la Procesión y se hace el silencio entre los cientos de navarros y pamploneses para escuchar la «jota» interpretada a coro por dos chicas de la Coral Santiago de la Chantrea, una tradición desde 1975.

El otro «momentico» de este 7 de julio, es cuando, tras la procesión de San Fermín, la corporación municipal, la banda de música La Pamplonesa, la comparsa de gigantes y cabezudos, los gaiteros y los dantzaris, acompañan al cabildo hasta la Catedral de Pamplona. El instante en el que atraviesan el atrio catedralicio entre la música de la banda, los gaiteros, los timbaleros y el repicar de las campanas.

La jota del primer «momentico» es de Joaquín Madurga y dice así:

«Glorioso San Fermín, venimos a cantarte
mayores y chavales con un igual sentir.
Unimos nuestras voces en un común cantar,
que sea en homenaje de nuestro amor filial.
Alegres cantad al santo sin par, con notas de alegría.
¡Excelso patrón, escucha esta voz y danos tu bendición!
Al glorioso San Fermín cantamos así:

Es la jota de tu Navarra la que hoy te reza,
la que hoy te canta.
Es la jota de tu Navarra, Fermín bendito,
la que hoy te ensalza.
Es la jota de tu Navarra la que hoy te reza,
la que hoy te canta.

Con la jota de tu Navarra,
va la oración del pueblo que te ama.
Es la jota de tu Navarra la que hoy te reza,
la que hoy te canta.
Es la jota de tu Navarra, Fermín bendito,
la que hoy te ensalza.

Con aires de jota por San Fermín,
con tragos de bota por San Fermín.
Con gaitas, con txistus y tamboril,
el pueblo celebra su San Fermín.
El pueblo en alegre cantar
al santo paisano quiere celebrar.

Al glorioso San Fermín cantamos así:

Pamplona, Navarra, la tierra te canta.
San Fermín, en tu pañuelo
se anuda gente del mundo entero.
Pamplona, Navarra, la tierra te canta.
Son tus fiestas arco iris
con los colores del universo.
Pamplona, Navarra, la tierra te canta».
¡Viva San Fermín!

San Fermín que fuiste hijo en las entrañas de una madre, mira esta madre; San Fermín que fuiste mártir y vio Pamplona teñir sus calles de aquella sangre; San Fermín que fuiste hijo en las entrañas de una madre, mira esta madre; San Fermín escucha el ruego que por su hijo que va al encierro te hace esta madre, San Fermín sea tu sangre el fiel capote que salga al quite de todo lance; San Fermín sea tu sangre el fiel capote que salgue al quite de todo lance; San Fermín que fuiste hijo en las entrañas de una madre, mira esta madre.

Sobre el santo, primer obispo de Pamplona y  origen del cristianismo en esta tierra

San Fermín nació, a mediados del siglo III, en Pamplona –Pompaelo en aquél tiempo-, ciudad romana situada al norte de la provincia de Hispania del Imperio Romano, ahora capital de la provincia de Navarra (España). Fue hijo de Firmo, senador local, distinguido entre sus ciudadanos por su amable carácter y por su vida honesta, y de Eugenia, quienes tenían dos hijos más, Fausto y Eusebia.

En aquél tiempo, en esta región se daba culto a los dioses romanos. De modo que Firmo y Eugenia, junto con sus hijos, ofrecían ofrendas y sacrificios en los altares paganos.

Vino por aquél entonces a Pamplona para anunciar el evangelio el presbítero Honesto. Éste, siendo natural de Nimes (Francia), abandonó su ciudad natal para afincarse en Toulouse (Francia) atraído por la fama y milagros de Saturnino, obispo de la sede tolosana. Al haber evangelizado ya la zona sur de las Galias, Saturnino envió a su discípulo Honesto al otro lado de los Pirineos con el deseo de que los habitantes de esa región conocieran a Cristo.

Narran las viejas hagiografías que Firmo, su esposa Eugenia y sus amigos los senadores Faustino y Fortunato, mientras iban de camino al templo de Júpiter, situado en las inmediaciones de la actual catedral, para orar según sus ritos y costumbres, se detuvieron al ver a un extranjero que explicaba al pueblo la figura y la doctrina de Cristo, rechazando el culto a los dioses paganos.

Firmo, impresionado por el discurso de Honesto, interrogó al misionero de esta manera, tal y como consta en las Actas

About The Author

Otras noticias publicadas

Responder

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies